Subs-Team: S01e04 Sueño Purpura Parte 1

Marga gritó, la sangre comenzó a salir de su hombro. Kara había fallado, el arma se le resbaló de la mano, miró con ira la aguja que aún estaba incrustada en su muñeca y luego miró a su izquierda. Sara, suspiraba aliviada al ver que Marga seguía viva, pero continuaba apuntándole a Kara con su brazalete.
-Menos mal que ha sido el veneno – dijo Kara, mientras le sonreía a una Sara sorprendida. El veneno no parecía afectarle a su enemiga…
10 horas antes en Air-1….
-¿Qué es lo que quieren? ¿Cuál es su objetivo? –Cuestionó Kame.
-Como si fuera a decirte –dijo el leecher de los tubos rojos. Y disparó. Kame no se movió, la bola de fuego pasó por su lado izquierdo a gran velocidad.
-Pésima puntería –sonrió Kame.
-Depende, ¿a quién crees que le apuntaba? –sonrió maliciosamente . Kame volteó y vio como Safes había sido sepultado por los escombros del edificio.
-¿Adonde estás mirando? –dijo el otro leecher. Cogió a Kame por un brazo y lo azotó en el suelo, Kame gritó de dolor, varias estalactitas hechas completamente de hielo se le encajaron en la espalda-. Deberías de prestar más atención en un combate. Sabes, leí sobre ti. Tu poder de manipular la sangre no nos afecta a nosotros, los leechers.
-Me sorprende que sepas leer. Por otro lado, no gastes saliva en contarme cosas a medias –dijo Kame poniéndose de pie lentamente-. Tu mala información es lo que causará que pierdas este combate. La sangre que mejor controlo… Es la mía.
Los ojos de Kame habían cambiado, donde antes era blanco, ahora era rojo. De las heridas de su espalda la sangre emanaba, pero no caía al suelo, sino que se deslizaba por sus brazos hasta llegar a sus manos. Kame esperó hasta que sus manos estuvieran completamente rojas y luego se precipitó contra el leecher, este disparó con el tubo izquierdo un chorro de agua y con el derecho un rayo helado, las manos de Kame estaban congeladas. El leecher se acercó a Kame apuntándole con ambas armas cuando algo se estrelló contra la cabeza del leecher. Del otro lado de la calle Safes sangraba de la cabeza y jadeaba, las mangas de su camisa estaba hecha tirones y los hilos se movían como si tuvieran vida propia, varios de ellos se movieron y enredaron un trozo de pared del edificio y rápido lo lanzaron contra el leecher de los tubos azules pero, una bola de fuego lo interceptó haciéndolo añicos.
-Esto se pone interesante –dijo el leecher de los tubos rojos. Comenzó a lanzar bolas de fuego rápidamente y Safes contestó lanzando escombros casi a la misma velocidad. Todo quedó cubierto de humo. Dentro del caos se alcanzaba a escuchar un ruido, una especie de siseo. De pronto el leecher de los tubos azules salió disparado y casi se estrella contra Safes.
-¡Tú encárgate de ese! –gritó Kame.
-¿Cómo diablos logro derretir el hielo tan pronto? –dijo el leecher de los tubos azules
-Lo siento, tendrás que preguntarle a él –Dijo Safes mientras le arrojaba un pedazo de muro a la cara al leecher, este se protegió congelándolo y haciéndolo pedazos en el suelo.
Del otro lado de la calle Kame peleaba cuerpo a cuerpo con el leecher de los tubos rojos. Kame apartaba de un puñetazo los brazos del leecher justo antes de que disparara. Una bola de fuego salió a gran velocidad cruzando la calle y casi le da en las piernas al otro leecher.
-¡Mika, ten más cuidado!
-Ahora no Zek, ¿no ves que estoy divirtiéndome?
-¡Oye, no es jus..! –dijo Zek. Safes, gracias a sus hilos lo había cogido del cuello. El leecher apuntó a los hilos y los congeló partiéndose estos al instante. Luego disparó con ambas manos a los pies de Safes dejándolo inmóvil, siguió disparando congelando al chico hasta la altura del estomago. Sek caminaba lentamente y se detuvo hasta quedar frente a Safes.
-Es tu fin flotador de mierda, he inmovilizado tus manos y ya no podrás controlar tus hilos, he ganado.
-Lamento mucho decepcionarle pero, ¿quién fue el o la que le dijo que controlaba “mis hilos” con las manos?-. El cuerpo de Zek se quedó inmóvil, su ropa se había hecho jirones , cayó al suelo boca abajo y los hilos le habían atado los brazos y las piernas-. Y sobre todo, ¿quién le dijo que sólo podía manipular “mis hilos”?
Lo que quedaba de la ropa de Zek le rodeó el cuello hasta asfixiarlo. Zek perdió la conciencia. Safes se debilitaba poco a poco. Ya no sentía la parte del cuerpo que estaba cubierta por el hielo.
Del otro lado de la calle Kame había cogido por los brazos a Mika. De las heridas de la espalda de Kame, la sangre brotó como una erupción y formaron un brazo, luego una mano que cogió a Mika por el cuello. De pronto unna alarma sonó, como si de un despertador se tratase, el sonido provenía del cinturón del leecher. Mika sonrió.
-Misión cumplida… -Alcanzó a decir antes de que Kame lo decapitara.
En Air-3…
-Mongry, ¿te aseguraste que todos los riquillos entraran al refugio? –dijo una criatura grande y peluda de color turquesa.
-Hasta el último “manos de seda”, amigo –dijo Mongry mientras tachaba el último nombre de la lista en una tableta. Mongry no era una criatura como su amigo, era un hombre de veintitantos años, grande y fuerte. Llevaba puestas unas gafas negras enormes, una camisa amarilla y un pantalón negro.
-Me pregunto qué tramaran… -dijo la criatura turquesa mirando el horizonte.
-No tengo idea, pero ahora los odio más, hace una hora cuando recibimos el aviso, estaba moldeándome la barba y uno de los rugidos de esas criaturas provocó que me cortara, ¡mira! –casi grita Mongry, mostrándole a su amigo una pequeña cortada cerca del mentón.
-Sólo tú te tomarías el tiempo de arreglarte en esta situación.
-Oye, tú lo tienes fácil Ebnitzz, sólo te pones tus pantaloncillos y listo –era cierto, Ebnitzz sólo vestía unos pantalones cortos negros, iba descalzo, sus piernas eran grandes y fuertes.
-Cállate… -dijo Ebnitzz, con la mirada fija a las puertas en el suelo del refugio.
-Oye, tampoco te pongas así, compadre…
-No, algo anda mal.
-Lo sé –dijo Mongry. Rápido trepó sobre Ebnitzz, puso sus manos a ambos lados de la cabeza de su amigo y una descarga eléctrica recorrió el cuerpo de Ebnitzz y cayó al suelo inconsciente-. Se acerca la hora de los juegos artificiales, lamentablemente tú no estás invitado.
En Air-2…
-Lo que pides es demasiado. Mis superiores se darían cuenta de los medicamentos faltantes. El trato era que si los apoyaba con ciertos suministros yo tendría asiento de primera fila cuando Kara acabara con Marga –una mujer de caderas amplias, cabello rubio y lacio hasta la cintura, tomaba vino tinto sin dejar de ver al hombre que tenía enfrente-. Vamos Horacio, pierdes el tiempo. Tal vez yo odie tanto a Marga como ustedes pero no voy a dejar a toda la república sin medicamentos, es absurdo.
-Y si te dijera que la república tiene tanta culpa como la tiene Marga de que tus hermanos murieran.
-Diría que estas desesperado…
-Tengo pruebas. Por cierto, ¿qué tan lejos del refugio nos encontramos?
En Air-5…
Sired dormía profundamente, en su sueño revivía su encuentro con Souve: El leecher que casi lo asesina. Y la voz del líder hacía eco como el narrador de una vieja película… Algo importante, algo que debía contarle a su amigo…
-Creo que está despertando –dijo Sara.
-Vamos amigo, despierta –Enzo estaba sentado a un lado de Sired y lo miraba preocupado. Sired abrió los ojos lentamente y le tomó un momento reconocer a su amigo.
-Enzo, los leechers, ellos van a hacer explotar los refugios. Escuché al líder de los leechers que me atacaron, tienes que creerme. Tienes que sacarlos de ahí.
-Oh, por Dios –Sara sin perder un segundo más salió corriendo.
-¿Estás seguro de lo que dices Sired?
-Sí. Hay algo más, las criaturas, la mayoría son falsas, sólo una isla en verdad está rodeada por esas cosas.
-Sabes, me alegra que esa parte me la contaras sólo a mí –Enzo se puso de pie y cogió una de las jeringas que estaban en la mesita a un lado de la cama de Sired y le suministró el contenido en el suero de su amigo.
-Enzo, ¿qué haces? –dijo Sired y la vista se le nubló hasta que la oscuridad lo envolvió todo por completo.
-Lo siento, pero será mejor que duermas, te espera un largo viaje rumbo a Air-4 –Enzo sonreía, sus ojos eran completamente negros-. Y yo que me moría de ganas de saber cómo diablos te teleportaste hasta aquí.
El subycom de Enzo emitió un sonido y luego la voz de Sara se escuchó , esta jadeaba y al principio no se le entendió lo que trataba de decir. Repitió el mensaje y fue más claro.
-Repito, saquen a la gente de los refugios, los leechers planean explotar las instalaciones.
El mensaje llego a todas las islas. El caos reinó en la mayoría de los refugios. En Air-13 lograron salir por completo, no había mucha gente dentro del refugio, la mayoría seguía trabajando o en sus casas. En Air-7 fueron un poco más organizados y tenían dos puertas de emergencia. En Air-2 no tenían a los encargados de la seguridad, de hecho Mongry fue el que accionó el botón cuando la alarma en su cinturón se accionó indicando que todo estaba preparado. Las explosiones fueron casi simultaneas. En Air-5 más de la mitad de la gente aún estaba dentro cuando todo explotó.
Muy cerca de la torre del Substeam Kara sonreía. Tres enormes leechers le cuidaban la espalda.
-Andando –ordenó y los cuatro caminaron rumbo a la torre.









